Anoche volví a soñar con vos, estábamos juntos, como nunca deberíamos haber dejado de estar, la pasábamos bien con el simple hecho de hablar… Debe haber sido porque volví a verte hace poquito, estabas lindo como siempre, importante, el centro de atención por tu perfección. Haberte visto me causó un vuelco en el corazón, quería tocarte, volver a tenerte. Sabía que estarías allí y que volverte a mirar me iba a hacer dar cuenta de lo mucho que te extraño, pero no pude evitar el doloroso placer de tenerte cerca sin poder estar con vos como tanto he implorado. Anoche volví a soñar con vos, te trataba bien, o al menos lo intentaba, buscaba la forma de hacer bien las cosas, aunque claro que no siempre me salía, me equivocaba, pero vos me perdonabas y volvías a mí, a veces calma y otras veces un poco alterada. Te mire y comprendí que no hay nada que hacer sin ti. Sos lo que anhelo y lo que extraño, lo que deje escapar por creerme una sabia. Fallé, te lastimé y hoy soy yo la que no lo puede entender. Anoche, como todas las noches fuiste protagonista de mis sueños. De ese paradigma eterno que se plantea mi cabeza, de ese delirio de volver a sentirte cerca como si nunca te hubiera perdido. Como si el destino te pusiera de nuevo en mi camino, sabiendo las cosas que en el pasado mi arrogancia hizo. ¿Qué consecuencias le provocó a esta alma enamorada, haberte decepcionado?
Obstinada y poco obsecuente, se torno esta lucha idealizada por plasmar sentimientos que en vos ya casi no están. Cruel y desafiante, se volvió esa herida que causé y todavía no cicatriza. Mas duro se hizo este viaje y menos placentero observar el paisaje pensando en el camino que una vez trazamos. Sensaciones distintas se te cruzan cuando crees que nada de lo que vendrá, va a ser mejor o igual que lo que habías presenciado. Un latido tras otro, tu corazón te hace saber que todavía vive y que por ciertas cuestiones naturales, tiene dudas respecto a lo que palpita. Sin embargo es muy complicado, poner el freno de mano sin volver a ser lastimado. Porque no es una elección propia sino un acuerdo mutuo de perdón, y tan fácil no se logra confiar de nuevo tras haber herido a la persona que mas nos amo.
¿Cual será la formula para equilibrar nuestro corazón sin traspasar las barreras de la ilusión? Si entre incertidumbre y certeza, no hay una diferencia notoria. Si entre dar el paso o quedarse estancado, todavía hay margen de error. Si entre volver y seguir, es nuestro instinto el que va a escribir ese fin. ¿Por qué todavía queremos volver a un pasado tan lejano, que hemos lastimado? ¿Por qué todavía no encontré algo similar a vos, a pesar de que fui yo el que te fallo? ¿Por qué el destino se empeña en seguir haciéndome quedar mal parado, si ya aprendí de los errores del pasado? No tengo una respuesta y tal vez jamás la tendré. Si tengo que poner en la balanza esto que me pasa, posiblemente marque más de lo que pudiera imaginar. Un corazón y unos sentimientos que se rehúsan a abandonar ese amor oxidado, que creíamos olvidado, hacen imposible dilucidar que cartas ya están marcadas y cual camino tomar. Ya fuimos atrapados por nuestra propia soberbia y también fuimos nosotros los que caímos presos de nuestras propias ideas. Ideas que al fin y al cabo, son de una mente ilusionada que proyecta mares calmos cuando una tormenta se ha desatado. No es mera fantasía ni valentía premeditada, pero se acerca mas a un cuento de hadas que a una realidad que duramente nos ataca. Quizás no vaya de la mano ese sentido de propiedad que nos creamos ni tampoco esa ansiedad que nos encierra en nuestra propia esencia. Pero ¿Quien soy yo para negarle a mi corazón ese extraño amor? ¿Quien soy yo para decirle que se ha equivocado y no hay forma de volver al pasado? ¿Quien soy yo para entregarlo sin volver a intentarlo? Si falla comprenderé que no le sobran razones, que es más una obsesión que un sentimiento claro el que lo lleva a lugares donde ya accedió. Pero si logra resucitar ese amor que alguna vez forjo, me atreveré a pensar que todo puede llegar a cambiar.
Aunque hace tiempo no encuentro un buen motivo para dibujar en esta hoja triste una frase alegre. Hace tiempo me escondo del mundo para que no me vea llorar, me escapo en silencio de una condena que parece eterna y no me regala un instante de paz. Me equivoqué y no tengo excusas. Pedí perdón pero no fue suficiente, nada de lo que creí que podía suceder fue lo que logré. Ahora ha pasado el tiempo y la esperanza renace, tal vez por orgullo y no por una razón que a este corazón disfrace. Matices propuestos y una aceleración constante del pulso, cuando mi corazón te busca sin consuelo. Y ahora iré a remediar algo que jamás debió terminar, pero que hoy nos tiene en mundos opuestos a los que hace tiempo no podemos llegar. ¿Será esta mi oportunidad? No lo se pero mas vale jugársela. Siento algo que no soy capaz de explicar, y me encantaría podértelo demostrar. De ahora en mas, pongo en el fuego mis manos, y aunque me queme seguiré apostando por resucitar este amor sagrado. ¿Y que es lo que me detiene y me hace reflexionar, que sin vos no hay mas allá? ¿Que es lo que me incita a buscarte una vez mas? ¿Será que seguís siendo la causante de mis desvelos y la motivación de mis deseos? Hoy por hoy, seguís siendo el protagonista de mis sueños.
No hay comentarios:
Publicar un comentario